BOLA DE NIEVE.-
El problema no es que la
reelección se acoja y encante, sino que los funcionarios abandonen sus
obligaciones para dedicarse a promoverla. Y nadie es tonto para quedarse
al margen, pues lo que reste del período no será tan importante como
garantizar el nuevo mandato. Sería como una bola de nieve que todo lo
arrastra y provoca derrumbes. Así, hasta estos dos primeros años
perderían su esencia y serían como tinte en pelo malo: un engaño.
Y es
fácil observar el fenómeno. Un funcionario, después dos, y cuando viene a
verse, todos en el mismo afán. Desde que el presidente Danilo Medina le
sonría a uno de esos fastidiosos, se abre la brecha. La suerte siempre
es la misma. La del número que gusta y un billetero que insiste. Luego
no queda más que apelar al viejo recurso de ser instrumento del destino.
Con buscar los viejos discursos de Joaquín Balaguer se tienen todos los
justificativos, y como es el Padre de la Democracia, lo suyo sería
palabra de Dios…
EJEMPLO.-
El sistema norteamericano
es de ocho años con una prueba nacional de por medio, que si el
presidente en cuestión no supera, se queda en cuatro. Hubo presidentes
que al afanarse por un segundo período perdieron la posibilidad de dejar
un legado en cuatro años. Barack Obama podría ser un buen ejemplo. No
pasará de ser referente del primer presidente negro, que era un título
que se le asignaba en la intimidad política a Bill Clinton, por tener a
los afroamericanos como importante base política. En su segundo turno no
podrá hacer lo que tampoco en el primero, pues llegó al segundo
sacrificando al primero. ¿A qué tanta popularidad en su momento de auge
si dejará la Casa Blanca con menos de lo que llegó? La fortuna, lo decía
ayer, mujer y caprichosa. No es que deba pasar lo mismo con el
presidente Medina, pero en política conviene apreciar todos los giros, y
verse en espejos propios como en ajenos. El problema no es la
reelección en sí, lo sería la circunstancia. La reelección no existe
ahora, y habría que fabricarla…
CUL DE SAC.-
La
reelección del presidente Medina es más impensable cuando la presentan
como un culde- sac, una callecita de única salida. Se entra, pero
sabiendo que habrá que devolverse. Una sutileza, si se quiere, pero así
son las cosas en política. La bandera de la reelección se levanta al
mismo tiempo que se prepara el retorno de Leonel Fernández, como si una
cosa fuera parte de la otra. Como el expresidente anda encantado con
Julio Iglesias y los vientos a su favor, el Presidente debiera
considerar a Raphael, también de España, y uno de sus grandes éxitos:
Provocación. “En tus ojos hay clara provocación, en tu inquieta mirada,
provocación, en tus suaves palabras, provocación…”. Lo de Fernández es
un guión del Hollywood antiguo, en que los actores no se tomaban
libertades. Fíjense el fin de semana en Barahona. Los reformistas
hablaron de boca de romper políticamente con los peledeístas, aun cuando
siguen sentados juntos y agarrados de manos en un cine oscuro. Sin
embargo, Luis Toral apareció a su lado, y son muchas las lecturas. Una,
desafío a la que se supone línea oficial del partido, pero otra, que
Fernández anda recogiendo a sus antiguos aliados. Uno a uno, como lo
hizo en ocasiones anteriores…
INFORME.-
Fuera bueno
conocer el informe político que habrá llegado al despacho del presidente
Danilo Medina sobre el recorrido de fin de semana de su oponente
habitual Leonel Fernández. La parte importante no será que hizo esto o
aquello, o que declaró lo otro y lo demás, sino quienes estaban. Y del
partido y de fuera. Ahí estaba Luis Toral, tuvieron que decirle, y
hacerlo con mala leche, para que vea que El Hombre anda en lo suyo.
Porque, insisto, no hay que inventarse pleito. El pleito existe por
conjura dialéctica, que ni siquiera mediática. Todo el que se afilie a
la causa de Fernández ahora, se desaficha de Medina, aunque no estuviera
antes con él, porque en política se corre en líneas paralelas, y si son
paralelas, no hay manera de que se junten. Se verá cómo ahora los
reformistas sin paraguas volarán sobre la cabeza de Federico Antún e
irán a rendir pleitesía a Fernández. Perro huevero, decían antes…

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