La democracia tiene sus pecas y verrugas. Basta
una mirada a la educación. La demanda del cuatro por ciento solapó los
reclamos que se hacen al encarecimiento de la educación privada y de los
libros de texto. Ahora se tiene el dinero pero no sabemos qué se podrá
hacer por falta de planes reales o capacidad de ejecutarlos.
En la
misma disciplina está el tema de la oferta de profesionales
universitarios. El Listín Diario puso un dedo fuerte sobre esto. Como
país tenemos una gran oferta académica pero el producto no siempre llena
las ambiciones.
Hay por un lado la saturación de profesionales y
por otro un divorcio sobre lo que requieren los empleadores y lo que
buscan los graduandos.
La ministra de Educación Superior dice que
han hecho estudios de mercado con la correspondiente solicitud para que
las universidades se orienten a la realidad laboral, porque lo contrario
es engañar a los estudiantes. Poco caso le hacen. La educación es un
tema de dinero. Hay universidades que son industrias de títulos.
De
algún modo a esto tampoco escapa la Universidad Autónoma de Santo
Domingo. También se inserta en el camino de los espejitos que
deslumbran. La UASD debe girar su estructura hacia el mercado laboral
para que sus egresados no sean mercadólogos que mal atienden en el
mostrador de una tienda al detalle.
El mayor reclamo se debe hacer
a la universidad pública porque es el centro académico dependiente del
Estado. Además se abe que allí van los jóvenes más pobres o los que se
desloman en empleos de bajos ingresos en busca de la preparación que les
permita vivir mejor.
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| Alfredo Freites |
Dice el presidente de la Asociación de
Industriales de Herrera, Víctor Castro, que por la escasez de
trabajadores calificados, como por ejemplo electricistas, uno de estos
gana más dinero que un ingeniero de planta. Es sólo una muestra.
Pero
hay lindezas, para colmo en los egresados universitarios la semana
pasada se supo que un grupito de empleados de la UASD se había
convertido en jurado de aspirantes a profesionales. Ellos arreglaban las
notas por dinero.
Se detectó el fraude y el Ministerio de
Educación Superior sacó del sistema los expedientes de 22 profesionales
que se graduaron con calificaciones alteradas en la dirección de
Registro Universitario de la UASD.
Esos estudiantes dirán que si no obtendrán empleos prefieren el fraude.


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