Las personas que toman ciertos tipos de antidepresivos pueden estar
en un mayor riesgo de infección por Clostridium difficile, que resulta
potencialmente mortal, según sugiere un nuevo estudio.
Este tipo de infección es una de las más comunes que contraen los
pacientes hospitalizados y provoca más de 7,000 muertes al año en
Estados Unidos. Se cree que varios medicamentos aumentan el riesgo de
esta infección, incluidos los antidepresivos.
En este estudio, los investigadores de la Universidad de Michigan examinaron las infecciones por C. difficile
en las personas con y sin depresión, y descubrieron que las que tenían
una depresión mayor contaban con un riesgo un 36 por ciento más alto que
los que no tenían depresión. Las personas mayores y viudas tenían un 54
por ciento más de probabilidades de infectarse por C. difficile
que las personas mayores casadas. Las personas que vivían solas tenían
un riesgo un 25 por ciento mayor que las que vivían con otras personas.
Los
investigadores intentaron averiguar entonces si había algún vínculo
entre los antidepresivos y la infección con C. difficile.
Hallaron que solo dos, el Remeron (mirtazapina) y el Prozac
(fluoxetina), aumentaron el riesgo, y que cada fármaco duplicaba el
riesgo.
Los hallazgos, publicados el 6 de mayo en la revista BMC
Medicine, deberían mejorar la detección y el tratamiento temprano de la
infección por C. difficile en las personas que toman estos
antidepresivos, afirmaron los investigadores.
Se
desconoce la razón por la que las personas que toman antidepresivos
tienen un riesgo más alto, y las personas a las que se les han recetado
los medicamentos han de seguir tomándolos a menos que su médico indique
lo contrario, afirmaron los investigadores. La investigación mostró una
asociación entre el consumo de antidepresivos y un mayor riesgo de
contraer la infección, pero no probó que hubiera causalidad.
"La
depresión es común a nivel mundial", comentó la líder del estudio, la
Dra. Mary Rogers, en un comunicado de prensa de la universidad. "Desde
hace tiempo se sabe que la depresión se asocia con cambios en el sistema
gastrointestinal".
"La interacción entre el cerebro y el
intestino, lo que se conoce como el 'eje cerebro-intestinal', es
fascinante y amerita que se estudie con mayor profundidad", afirmó
Rogers. "Nuestro hallazgo de un vínculo entre la depresión y la Clostridium difficile
debería ayudarnos a detectar mejor quiénes están en riesgo de infección
y quizá animar a que se exploren los mecanismos cerebro-intestinales
subyacentes que entran en juego".

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